miércoles, 25 de noviembre de 2015

Mitad del tercer piso

Enough said...

No, definitivamente no nos estamos haciendo más jóvenes. Mantener el peso es una tarea titánica, y el irte a beber entre semana te provoca una cruda que parece hubieras bebido de "la cuba más grande del mundo" (en yarda certificada por récord Guiness, papilord). Cada vez se nos va más gente del estadio, las canas siguen apoderándose de la barba, y cualquier dolor corporal debe ser tomado en serio, para no generar broncas posteriores.

Pero a diferencia de años anteriores, ninguna de estas cosas me llega tanto. Me río, me burlo, me congratulo de todo lo que he vivido, de todo lo que hemos pasado. Este no fue un año sencillo, pero contó con muchas luces cuando más obscuro se veía todo. Ya no me enojo (tantísimo), ya escojo mejor mis batallas, y aprendí a perdonarme a mí y a los que me rodean.

Hubo viajes, hubo risas, hubo llanto y desesperación. Hubo gritos de alegría y sonrisas de oreja a oreja. Nada de lo que pasó tiene desperdicio, pues de todo aprendí y de todos los que se cruzaron. También agradezco a todos aquellos que no quisieron mezclarse...por algo fue.

A todos los que contribuyeron, a los que me aguantaron, a los y las que se sumaron, a los que hacen que este lugar valga la pena...a los que se adelantaron en el camino y a los que volveremos a ver en circunstancias más venturosas...a todos, gracias.

Como es costumbre, desde hace unos años, aquí va la rola que se ha de convertir en himno. Ya lo es, pero ha de tomar un nuevo significado para mi.






martes, 24 de noviembre de 2015

El Clásico...baile?

Me siento sucio con un blaugrana en el blog

Lo acontecido el sábado no tuvo el menor resquicio de madre. Visto desde la mirada merengue de este servidor, habría varias maneras de describirlo. Doloroso, tristemente común en los últimos tiempos, irritante, frustrante...y varias más.

Uno que sigue este deporte con fervor, que casi casi tiene un equipo en todo lugar (no por nada sigo con alma, vida y corazón al BATE Borisov de Bielorrusia), sabe cuando su equipo es digamos...inferior. Y si, cuesta trabajo aceptar que esta versión del Barcelona es legítimamente uno de los mejores equipos que he visto jugar. Sobre todo de la mano de Andrés Iniesta, el verdadero cerebro de este conjunto. Todos se van con el enano que trae la 10, que se hace más chiquito cuando juega con su selección. En tanto, el Fantasma de Fuentealbilla llevó a España a conseguir un Mundial, pero como no es tan mediático como el pedante que no saluda a los niños que van de mascotas, pues todos andan de hocicones diciendo que el mejor del planeta es un tal rosarino gana-nada con su país.

Pero antes de seguir concluyendo qué pienso sobre los protagonistas, hablemos del juego.

Todo era risas en el terreno de juego, había optimismo porque ambos equipos llegaban con los jugadores más relevantes disponibles, pero llegaban mejor los culés por mucho Bale y James que tuviera el Madrid. Además, siento decirlo, pero al Real Madrid lo llevaría mejor el Ruso Brailovsky que Rafa Benítez. En diez minutos, su planteamiento "ofensivo" valió sorbete, ya que el maldito dientón de Luis Suárez ya les había ensartado el primero.

Ningún equipo que se precie de ser "grande" puede tener un técnico con alter ego
en caricatura...
Neymar incrementó la ventaja, y antes del medio tiempo nos pudieron marcar otro par. Ya para el segundo, el dibujo animado que tenemos como técnico sacó al único jugador que disparaba a la meta culé, mientras Cristiano posaba para las cámaras y los demás estaban perdidos en la eutanasia. Vino el tercero antes de la hora de juego, cortesía de una gran jugada de Iniesta,  y ya el resto fue un eterno rezo por no llevarnos 17 goles en las espaldas. Es más, el buen chaparrito ingresó, pero hasta eso no quiso hacerse presente en el tanteador.

Si, fueron infinitamente superiores. No metimos ni las pinshis manos, y perfectamente pudieron haber marcado otros ocho. Lo que si me puede enervar, es escuchar declaraciones de un tipillo, de esos que nunca hace nada para que su equipo gane, pero siempre tiene un comentario. Un tipo que es muy bueno para criticar y tundir a los rivales, pero cuando le avientan plátanos por andar provocando se pone a llorar y clamar justicia. Si, ya entendimos que son muy buenos -tus compañeros-, no hace falta alardear con ello. Creo que estaba tan acostumbrado a ser segundón, que al fin y al cabo se tiene que seguir colgando del rating de los que si hacen las cosas. Es el clásico que anda gritando "véanme", el de los peinados extraños, el que baila para humillar a los rivales. Ese, el gran ganador, que cuando le metieron 7 a Brasil el año pasado no abría ni la boquita mas que para sollozar. También en la victoria hay que ser grande, y al payasito brasileño le falta mucho, por más títulos que haya ganado como parte de una plantilla en la que no es determinante.

Aquí se nota quien es un caballero en las canchas, y quien solo resalta por este tipo de estupideces.



Bueno, ya voy a dejar de mentar madres. Este pequeño post fue para un buen amigo, blaugrana el, y fan de este espacio. Al cliente lo que pida, y mejor escribir así de lo acontecido que volver a lo mismo. Por lo menos saqué un poco de ardor, que siempre es bueno antes de un cumpleaños. Del resto, ya habrá otras oportunidades de darles en la mother.



lunes, 16 de noviembre de 2015

Le Train Mame Français

Nada que agregar...
Nuevamente, y como grandes aficionados que somos a las tragedias, estas sacaron lo mejor y lo peor de toda la banda. Desde gente consternada por amigos cercanos que tenemos en el país galo, los que reventaron a todo aquel que se puso la banderita en Facebook, los que utilizaron un hashtag que era para ayudar a todo aquel que necesitara refugio, y acabaron logrando que valiera madre, y agregando a tooooooooooodos los demás que preguntaron cuantos franceses se habían solidarizado con los desaparecidos de Ayotzinapa y las 750,000 tragedias que este país ha sufrido.

Porque somos capaces de pedir que se apiaden de nosotros porque tenemos un estado represor al que se le han perdido 50,000 personas, pero no podemos tolerar que a otro país le pasen, y mucho menos apoyar esa causa, porque somos pésimos mexicanos, cachorros del imperio, una bola de borregos que clasifica a los muertos en decesos de primera, de segunda y de tercera. Si, ese es el mexicano, dueño absoluto del dolor y el sufrimiento, y a veces de la verdad absoluta.

Porque no conformes con ver como el mundo se tira mierda -y bombas- por todos lados, también tenemos que criticar al de junto porque decidió poner su banderita. Porque como osamos sentir tristeza por un país de primer mundo, y no volteamos a ver a Líbano (cuando muchos no saben ni siquiera donde vergas está) o a nuestros hermanos de Guerrero (acabo de regresar de allá y lo que piden es que vayamos, que demostremos que los buenos somos más). Mentamos madres y clasificamos a los nuestros como muertes más valiosas, porque el dolor ajeno solo nos sirve para hacer chistes (como la foto de arriba)

Servicio a la comunidad, para que sepan donde chingaos está.

Porque somos muy high and mighty para envolvernos en nuestra bandera, pero está de la chingada que nos acordemos de banda que conocimos allá. Porque no hemos entendido que mentarnos la madre o criticarnos por no defender a los de AyotzinapaN (si, más de un año sabiendo del tema y no se aprenden el chingao nombre) no nos hace ni mejores ni peores mexicanos. No, en realidad todos nos sometimos a una lobotomía y siempre decidimos lo mismo. Carajo, que poquito hemos aprendido.

Nos falta aprender tolerancia, respeto por las ideas de los demás. Todavía vivimos en un país en el que somos aficionados irrestrictos a estereotipar, simplemente porque nuestras ideas son distintas. Porque la broma solo la podemos hacer nosotros, y también solo es nuestro el dolor. Nosotros lo inventamos y no es de nadie más. Pendejos aquellos que se suman a una causa, o que sienten dolor por gente que vive allá, o ridículos, porque tienen de franceses lo que yo de surcoreano.

En fin, es triste ver como algo tan lamentable saca lo peor de nosotros, cuando deberíamos utilizarlo para demostrar que los buenos somos más. Como bien decía una amiga en su muro: "¿Que pasaría si la gente rezara por el bien de todos en el mundo entero y nuestras familias y no discutiéramos quien merece mayores rezos?"

Idealmente, eso no tendría que pasar.

Después de este mentadero de madres, no queda más que rezar por todo el mundo. Ya estoy hasta la madre de ver sangre por todos lados.

martes, 10 de noviembre de 2015

21K...otra vez

Hoy hace exactamente 365 días corrí mi primer medio maratón. Fue una experiencia desgastante, aterradoramente fuerte, adictiva, complicada, y que me hizo cuestionar mi fuerza de voluntad. Pero, del lado bueno, me hizo retarme a mi mismo, con el afán de volver al mismo lugar a dejar el pulmón -y algo más- en el cemento hidráulico de Acapulco.

El previo

De entrada, la preparación fue distinta. No corrí tantas veces como se podría haber esperado -incluso corrí mucho menos que para el primer medio maratón del año-, sobre todo por factores extra cancha (es decir, ajenos a mi persona). Una vez sorteados esos temas, planificamos con una banda de personajes bastante peculiar el asalto al puerto, todo con el fin de realizar las siguientes actividades de jueves a domingo:

1. Viajar
2. Volarnos la tapa de los sesos
3. Crudear
4. Reposar antes de la carrera
5. Ir por el kit
6. Rogar a Dios que no me diera insomnio
7. Correr
8. Reposar
9. Partir de vuelta.

Siendo sincero, y por motivos que aquí no vale la pena mencionar, no esperaba añadir un décimo: una boda EL DÍA PREVIO a la carrera. Normalmente un wedding crasher profesional, en esta ocasión se casaban dos queridos amigos, y aunque fuera complicado ver como el resto de los asistentes diluían sus cuerpos en alcohol, no podía dejar de estar ahí. Así que, entre el 5 y el 6 añadimos la asistencia al "bodoque", y esperamos que la cordura fuera parte de mi al menos unas seis horas. Después de una cerveza y como 17 cocas light -maldito calor- podemos decir "prueba superada".

RACE DAY BABY!

A ritmo de "Human" abrimos los ojos. Tras engullir un par de barras de granola y apagar las dos alarmas restantes, un regaderazo y a vestirse. Todos los presentes estaban ya alistándose para fungir como porra, sin importar si estaban crudos, cortados, malcomidos o si les llamaba la atención ir a ver una carrera tanto como ver secar pintura fresca. 

Eso es algo que, después de los últimos meses, valoro y valoraré eternamente. Hubo gente que desinteresadamente se preocupó por mi, que estuvo ahí. Sabía que había otros atentos a mi desempeño, como mi hermana y mi sobrina, a la que le entregaré mi medalla, pero el hecho de que ellos estuvieran ahí simplemente era una ENORME motivación para llegar. A ellos, mi agradecimiento eterno.

Llegamos rayando, no tanto por mala planificación, sino porque la carrera empezó antes de lo previsto. Apenas hubo ocasión de calentar, y agregando a eso que el chingado insomnio se hizo presente de nuevo -ver aquí para mayor referencia- pues sentía que en algún momento de la vida iba a a bajar la velocidad como el año pasado. Si, la bajamos, pero no al extremo. Afortunadamente, el plan de carrera consistía en hacer intervalos, pero en esta ocasión eran más largos, y por ello más productivos. 

Así llegamos a los 10 kilómetros, sin problemas, un poco arriba del tiempo esperado, pero bien. De repente, me sentía tan bien que andaba yo corriendo y cantando "Disco 2000", mientras el paso aumentaba. Al ver pasar a unos amigos que ya habían dado la vuelta, caí en cuenta que faltaba un poquito más de una tercera parte para concluir, así que...a chingarle.

Un "Gu" después, y tras dar la vuelta, ya traía pila suficiente para acabar. Le fuimos midiendo, subíamos y bajábamos el ritmo, tomábamos agua -nunca en la vida me había hidratado tanto en una carrera-y los resultados me parecían buenos. Había dolor en los pies, sobre todo el derecho, pero mi power playlist y la esperanza de ver a mi banda de nuevo me alentaron a no aflojar. Así pasamos el 16, el 17 -con todo y subida-, el 18, el 19 (al cual, para variar no le pude tomar foto) y volvíamos a ver cerca la orilla. 

Faltaban dos kilómetros, en el teléfono sonaba nada menos que el ST de Rocky (así me veía yo en algún momento, babeando y gritando "YO Eidrieeeen"!) y justo llegando al 20 sonó Stand By Me...neta? ¿Otra vez finalizando un medio con esa rola? Solo segundos nos separaron de ello, pues "Beautiful People" fue la ganadora. El tiempo fue mejor, la sensación de satisfacción con todo y grito de guerra al cruzar la meta fue simplemente indescriptible. Una vez más, como siempre desde hace 2 años, en noviembre cumplía mi meta. 

El año pasado no tenía ni aliento para sonreír...

Sinceramente, fue un fin de semana lleno de emociones. No sé como explicar la calma que me dio ir a beber el jueves, arreglar pendientes en esa misma madrugada, convivir sanamente el viernes, ver a mi gente realizada y feliz el sábado, y finalmente tener la posibilidad de cumplir mi reto. La verdad, las ampollas, la sangre en los dedos, el sacrificio de no beber y tener la posibilidad de vivir para contarlo, ha valido mil y un veces la pena. Tal vez este año "runner" haya concluido, tal vez no. Lo que si sé es que el próximo año otro asfalto me espera, nuevos retos, nuevas rutas. Teniendo gente tan valiosa como la que estuvo siempre pendiente, se puede todo. Hoy, reitero que Acapulco es nuestro, como carajos no.

Un millón de gracias. Las siete medallas de este año son para ustedes.

Y como ya es costumbre, les dejo la rola para que la canten conmigo, por ahí del kilómetro 10.