domingo, 30 de junio de 2013

Pasado

Fuck it...


Hay cosas que no se pueden olvidar. Por mucho que uno tapa, siempre sale algún recuerdo. En cuanto a mi, creo que de mi pasado inmediato solo tendría algunas decisiones que lamento de julio anterior al que mañana inicia, pero no mencionaré nada ni nade para no herir susceptibilidades.

Lo que si podemos hacer es aprender de ese pasado. Poco a poco he entendido por qué la gente que ya no está se fue, por que los que se fueron y han regresado están, y porqué los que nunca se han ido siguen aquí, muy presentes, aunque en diferentes formas y expresiones. Extraño a muchos, por supuesto, pero no creo que añorando lo que un día fue y hoy no será, esos tiempos vayan a volver. A todos nos "espanta" de cierto modo recordar las cosas que nos fueron pasando...de a poco creo que está en nosotros el grado de afectación que nos provoca.

Mi presente sin duda no me sorprende. Me lo he granjeado con todas mis acciones. Alguna vez escribia algo sobre ser un mejor hombre, una mejor persona. Si aún no logro mis metas, por lo menos trabajo en ellas. Mis miedos poco a poco dejan de existir, y al menos de momento no me quiero detener a pensar en que habría pasado si no hubiese tomado un camión, si no hubiera ido a tal o cual casa, si no hubiera ido a correr el primer día o cortado a equis ex novia. Todo lo que he hecho me lleva a un punto en que obtengo una reacción positiva. Aún cuando me río a veces de las idioteces que he hecho -algunas que son dignas de enmarcar- hasta esas obtienen un significado perfecto para un tipo que a veces se quiso pasar de listo, pero en el fondo no es tan soberbio como a veces podría aparentar. Esa misma soberbia me llevó a entender mis errores, mis ganas de sacar las cosas a mi modo, sin que eso afecte mi trabajo, mi familia o mis relaciones. Equilibrio, le llaman algunos...yo le llamo aprendizaje.

No sé a donde vaya con esto, pero tenía ganas de sacarlo. Sirve no llevar ningún lastre para cumplir metas y retos del próximo semestre. Aunque de eso hablaremos en otro post. En este se nos acaba el espacio y no hay coca cola light en el escritorio.

martes, 25 de junio de 2013

Abstemio

Se aceptan donaciones para conseguir
esta playera...

Una vez puesto en marcha el plan de los 180 días - mismo que pueden encontrar de este lado- se han presentado ciertas tentaciones en las que, excuso decir, no hemos caído. Detalles van y vienen sobre el porqué de mi decisión, bromas sobre si lo que sigue es volverme vegetariano o consumiré solo alimentos libres de gluten, o si de plano mi hombría ha quedado en el olvido y ahora aletearé como aquella canción de Pandora "Como Una Mariposa". Respondo veloz: No, no me volveré vegetariano, mucho menos consumiré alimentos libres de gluten (a todo esto, ¿Qué es el gluten?) y solo para que quede claro, en este blog solo se siguen indicaciones de Axl Rose(y muy a veces de Freddie Mercury), por lo que no cantaremos rolas de Pandora ni simularemos ser colibríes como Apu.

Dentro de toda esta vorágine de información, algo hemos aprendido. Por lo menos el viernes anterior, en el que varios de mis amados cofrades se pusieron harto chachalacos, por fin pude entender lo valioso que es ese ser que se sublima en los momentos de peda de todo el contingente. Ese que se abstiene de beber para ir por las chelas a las 3 antes meridiano, el que gobierna a los que se ponen necios con el celular ("déjenme hablarle a mi ex para decirle que la amo, carajo!", y otras joyas) y el que pone el auto para llevar a los que acaban -o acabamos, como era mi costumbre- con el florero sirviendo de gorro. Ese héroe anónimo conocido como....EL CONDUCTOR DESIGNADO.

Antes crítico de los que ponían cara de caballo cuando se les ofrecía un trago y no podían -o no querían- chupar, hoy me percato de su utilidad y sobre todo, de la valentía que requiere aventarse un papelito de esos. Me vienen a la mente distintos personajes a través de los años que se han aventado el paquete de no beber con tal de llevar sanos y salvos a sus compinches, y muchas veces, se tienen que soplar la guácara del de junto para ni las gracias llevarse en la mayor parte de las ocasiones. Los damos por sentados, pues.

No con esto me estoy poniendo en un escalón superior por lo acontecido el viernes, sino simplemente reconozco que están MUY cabrones. Miren que aguantar a una sarta de vikingos chupando cual magios en Los Simpson si requiere de paciencia, muchas ganas de ver a su gente y sobre todo, estar dispuestos a la humillación popular. Este último punto es crucial, pues hemos hablado de las bromas a las que hemos sido sometidos. Vaya, el bullying por no beber.



La verdad, no me arrepiento. Creo que algo tengo que aprender con este pequeño reto. Seguiremos informando como se pasan los meses, pero la primera prueba al menos fue superada.

PD. Si usted necesita quien le lleve su nave, con una módica suma podemos iniciar a negociar su servicio VIPito de chofer. Informes ya saben donde...

jueves, 20 de junio de 2013

High & Mighty


Hace unos años escribía un texto intitulado "La Cultura del Me Caga". Dicho texto se convirtió en el más comentado en la historia del blog, hasta antes de aquel donde denunciaba la tranza que nos hicieron para el concierto de Sir Paul. En breves líneas mencionaba situaciones cotidianas que a todo aquel que tenga un poco de sangre en las venas le han llegado a molestar. Hoy, retomo ese camino analizando a esos que se ponen de ejemplo, a esos que se las dan de muy acá, como buscando un respeto que si bien merecen, no tienen que estar buscando. Yo los llamo "Los Chingoncitos" o, como dice el título, los "High and Mighty".

Es normal -a mi forma de ver- que busquemos se nos reconozca nuestro esfuerzo. Desde lo laboral, personal, los éxitos que vas alcanzando de la forma en que estos lleguen. Una cosa es buscarlo, otra es obligar a la gente a que te admiren. Me he topado últimamente con varios que así actúan, y la verdad, me tienen ya un poquito hasta el queque. Es como aquél jugador de basketball que apenas tiene un título y ya se compara con Michael Jordan. Carajo, busca tus objetivos, haz todo lo que tengas que hacer para obtenerlos, y entonces los reconocimientos de las personas A LAS QUE REALMENTE LES IMPORTE, Y SOBRE TODO EN LOS FOROS ADECUADOS, te los harán llegar. Hace unos meses alguien me hizo ver lo desagradable que era andar cantando todo por estos rumbos...y después de analizarlo, me estaba convirtiendo en ese tipo de persona que hoy critico. No es por nada, pero ¡chale!

El problema, como siempre, viene con el resto. Nunca ha de faltar el típico lamebotas que les hará creer que todo lo que emana de sus mentes es la panacea, y los que somos reacios a creer sus hazañas -cuando sabemos su triste y turbio pasado- en realidad estamos cegados por la envidia. Peor que el primero que menciono es el segundo, porque vive del reflejo de una identidad creada, un alter ego inexistente que se infla  con la inferioridad del resto. Hoy saco esta ligera molestia y aprovecho para escribirla. Mañana será otro día con un tema que espero al menos sea más familiar para la banda que aquí lee la perorata del Lord.

A mi no me interesa ser un ejemplo para nadie, yo solo quiero ser feliz. Si alguien se trepa, bienvenido. Si no, lo gozaré solo. Al fin nunca me ha costado trabajo.

viernes, 14 de junio de 2013

Ciento Ochenta

Los años no pasan en vano. Ya en anteriores ocasiones hemos tocado el tema de las entradas -que en mi caso, ya llegan casi hasta la nuca-, la barba con mechón de canas, el comerte una concha y al otro día sentirte un barril, o esa sensación de tomarte un par de chelas acompañadas de unas buenas alitas y no poderte parar al otro día de la taza del baño por la pinche gastritis.

En años anteriores hicimos algunos intentos para mantener una salud más o menos estable. El último y más notorio, la disminución de peso orquestada desde noviembre del año pasado (Leer aquí para mayor referencia). La manda que empezamos el día dos de junio del presente -representada en número de días por la imagen arriba mostrada- es sin duda, uno de los mayores retos que me he impuesto, dado el sacrificio y las fechas que se aproximan.

Esta manda consiste simplemente en dejar de chocar vidrio, no pegarle al frasco, dejar de ingerir bebidas espirituosas, o lo que es lo mismo...

NO TOMAR EN SEIS MESES

Yo sé que a lo mejor me estoy azotando -actitud rara en mi, de verdad-, pero creo que es buen momento de probar que podemos dejar de pistear y no morir en el intento. Ahorrar una lana, una mejora en mi salud y sobre todo, culminar el plan de correr una de esas carreras de 10 km. que andan tan de moda es una buena opción, y no por eso creerme un gurú del autocontrol.

Si bien hay gente que se revienta 15 años y seis meses sin levantar copas -saludos a la gente que le va al Cruz Azul- lo mío es relevante dado algunos eventos que se avecinan, en los cuales echar un trago alegre no solo es motivo de gusto, sino casi una obligación. Esos eventos incluyen cumpleaños varios, bodas, graduaciones, o el simple ligue casual (que a últimas fechas no ha funcionado del todo). Todo eso se acabará el día 28 de noviembre, día en que, si Dios nos da licencia, festejaremos la llegada del Lord a la edad de Cristo.

Hace unas semanas publicaba la entrada de Cádiz y las bondades que trajo a mi vida. Una de ellas fue la Strongbow, una chela-sidra que se volvió un must en mis días españoles, y la cual apenas llegó a México. Mi último día inflando la pasé con ella -y a lo mejor la brutal cruda se debió al abuso de ese producto- y es sin duda una de las bebidas que más extrañaré.

Johnny, Jack, Corona, Indios y demás...¡Nos vemos en seis meses!

jueves, 30 de mayo de 2013

Cádiz , a Diez Años

La ciudad...


Hoy, hace 10 años, emprendí el que hasta el momento es el viaje de mi vida. Siendo alguien que ha tenido el privilegio de viajar a casi cualquier ciudad que se ha propuesto -Roma, nos vemos pronto-, el irme allá a la edad que me fui, y sobre todo, vivir todo lo que experimenté, son cosas difíciles de olvidar, así como las circunstancias que me llevaron a ese lugar, en el que Dios mediante, algún día reposarán mis cenizas.

Tal vez todo el asunto se basa en recordar lo que me llevó a querer irme. Salía de una situación personal MUY fuerte, y el hecho de alejarme de todo -y todos- me parecía necesario. Un primer destino frustrado por falta de quórum me llevó a escoger el Puerto de Cádiz como mi residencia, y todos los preparativos se hicieron de manera mucho más formal a partir del 1 de abril de ese año. Tras algunas peticiones para que me quedara por personas muy influyentes en ese tiempo -aún ahora muy queridas-, un día como hoy, hace diez años, abordé un vuelo de KLM para cruzar el charco.

Escala previa en Amsterdam, llegamos a Madrid. Ahí vinieron las primeras pruebas. La amiga que vivía en dicha ciudad no fue por mí, se confundió de día y no estaba en la ciudad -como para llegar a su depa y partir a Cádiz un día después-, por lo que hubo que improvisar. Junto a un personajazo que recién había conocido -un mexicano que quería probar suerte cantando allá- nos dirigimos a Puerta del Sol a conseguir donde dormir. Sólo encontramos un chingado hostal abierto en el cual había un solo cuarto, por lo que hubo que compartir habitación con un total desconocido.

Una vez pasada en vela la primera noche debido a los gemidos de placer de los europeos del cuarto de al lado, nos trepamos a un camión -eeeeeeel bus- para llegar a Cádiz. Una vez allá, las condiciones de vivienda no eran las prometidas, pero fue lo de menos. El grupo, aunque distinto desde su misma conformación, era una chulada. Menos hombres que mujeres -dos de ellas bolivianas- y harta experiencia en las calles de un país que hoy está sumido en una tremenda depresión financiera.

Ya entrando en detalles, los cursos eran una vacilada. Las clases allá no son tan serias como acá, y eso daba oportunidad de conocer los alrededores. Encontrar el mejor bar para echar relajo era el deporte de todos los días, y los viajes empezaron en Sevilla. Visitas intercaladas a plantas -la de Airbus no tiene madre- marcaron los días en el Puerto. Mención aparte los vinos de 50 centavos de euro (a los que atribuimos la pérdida gradual de la vista), las chelas en el Woodstock y todo lo vivido con mis compañeros. El último día, desde acabado el "examen", trajo diversión sana - es un decir- , golpes en un antro, ligue, la huida del teacher, el fin de los días "Big Brother" en que diez personas compartían un baño...todo para llegar el momento en que dejábamos el depa rumbo a Madrid.

En Madrid, pisar el Santiago Bernabeu fue lo más. Los días transcurrieron en calma, conociendo gente que aún llevo en el corazón por todo lo que hicieron por mi, y de la nada surgió el chance de ir a París. Antes de eso, visitar Toledo y otros puntos fueron lo que preparaba el asalto a la Ciudad Luz.

El viaje a París se armó rápido y de mochilazo. Yo tenía que volver por la dueña de mis pensamientos, pero eso no impidió conocer la tumba de Morrison, el Arco, La torre Eiffel y de pasada, ver compitiendo a Lance Armstrong. Así finalizó la primera vuelta a Francia, no sin antes tomar el tren mas lento de la historia.

Regresamos a Madrid, conocimos San Sebastián -ahí, la calle con más bares en el planeta-, llegamos a Marsella, Burdeos y la última escala fue París. El previo a los festejos del Día de la Bastilla era lo que me despedía de un viaje auténticamente irrepetible.

Algún día he de regresar, de una u otra forma, a un lugar en el que fui sumamente feliz. Allá se quedaron los tiempos en que el internet costaba 50 centavos de euro por media hora, las tarjetas de 12 euros para hablar a casa -que muchas veces se dirigían las llamadas a otro lugar-, la paella de 5 euros, y el conocer que a los españoles en playa les gusta ir de chanclas al antro. También se queda allá la fina pronunciación de los anglicismos más famosos -El "deuvedé" (DVD) y el "Beemedobleuve"(BMW) se llevan aún las palmas-, y lo que me traje de allá sin duda, son las personas que estuvieron allá, aguantaron vara, me dieron asilo, me robaron el celular o me acompañaron en mis crudas. A los de Tampico, los del DF, Monterrey o Chihuahua que estaban conmigo, todos ellos tienen un sitio especial. Una parte de mi se quedó en España, no sé que tanto haya evolucionado a partir de ese viaje, pero si sé que todo fue distinto gracias a esa experiencia.