viernes, 15 de marzo de 2013

El Perro

Aquí hemos dialogado sobre lo mucho que quiero a los canes, particularmente, por los tres que cohabitan mi casa y llenan de colorido y sabor las tardes, noches, madrugadas y mañanas de mi vida -las mañanas son las menos porque casi no los veo-. El día martes sucedió algo que me dejó triste ante la poca oportunidad de ayudar al momento.

Resulta que antes de salir de mi house, llegó don King Rojas de pasear a los canes.  Me comentó que una perrita muy golpeada se les acercó en el camino, y prácticamente los acompañó en todo el paseo. El más pequeño de los 3, el gran y todo poderoso Bono, ya la estaba haciendo de jamón y por ese mismo motivo, no le dimos asilo temporal a la maltrecha perrita.

Cuando salí de la casa, estaba echada en la puerta del vecino, moviéndome la cola, como pidiendo ayuda. Triste la neta, y lo único que atiné a hacer fue sacarle una foto para solicitar que alguien fuera por ella, y yo encargarme de los gastos del veterinario. Recurrí a una amiga que tiene mucha más experiencia en este tipo de ondas, y la foto que le tomé a la canecilla la subí a su muro, dejando mi teléfono para que alguien que fuera por ella me avisara si podía ir ´por ella y donde la había dejado.

Desafortunadamente, la respuesta de la gente no fue la esperada. En lugar de tratar de ayudar al animalito, se pusieron a reclamarme que porque no había hecho algo más por el, sin saber el trasfondo de por qué no le di asilo. Criticaron el subir la foto y no hacer nada por el animal, cuando EN LA VIDA había  hecu una cosa así, por lo que no sabía como actuar. Solamente UNA persona se comunicó conmigo y me dijo que iban a ir por ella. Después me mandó mensaje, que ya la habían recogido y que en cuanto supieran que onda con el doctor, me avisaban. Al momento, no sé que haya sucedido, ojalá todo esté bien y no la hayan sacrificado.

De esto, dos lecciones. Primera, no subir fotos a redes sociales tratando que alguien ayude. Nunca sabes que clase de ganapanes van a ver la publicación y se van a poner a juzgar tus acciones, cuando lo único que querías era ayudar. Segunda, tratar en la medida de lo posible, de ayudar al momento, sin poner en riesgo la integridad de los canes que habitan mi casa y mucho menos la mía. Ya ha pasado que por querer ayudar luego uno sale mordido. Si tengo noticias pronto, por acá comentamos.

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